25 mayo 2010

GIACOMO PUCCINI Y LUCCA EN EL MUNDO

En el marco de la reinauguración del Teatro Colón, el Istituto Italiano Di Cultura invita a esta muestra fotográfica sobre el compositor. La exposición cuenta con el patrocinio de la Fondazione Giacomo Puccini, el Teatro Colón, la Fundación Teatro Colón, la Asociación Cultural Toscana de Buenos Aires y el apoyo de la Embajada de Italia; la Municipalidad de Lucca y de la Associazione Lucchesi nel Mondo...

miércoles 26 de mayo a las 19.30 hs

Visitas: los días y horarios de conciertos

Teatro Colón: Cerrito 618

Informes: 5252-6800

Entrada: Libre y gratuita

Sobre la Muestra

Curada por la Prof. Gabriella Biagi Ravenni, directora de la Fondazione Puccini desarrolla a través de 20 paneles fotográficos el fuerte vínculo existente entre el compositor y su ciudad natal y dedica una atención particular a la visita que realizara Puccini a la ciudad de Buenos Aires entre el 23 de junio y el 8 de agosto de 1905.


Giacomo Puccini y Lucca en Buenos Aires

La muestra cuenta la vida y la carrera de Giacomo Puccini, nacido en Lucca el 22 de diciembre de 1858 y fallecido en Bruselas el 29 de noviembre de 1924, y tiene como objetos fundamentales las raíces culturales del compositor, sus estudios, sus éxitos, su consolidación y, de manera particular, el estrecho vínculo con su ciudad natal. La muestra cuenta además, a través del recorrido pucciniano, la ciudad de Lucca y los lugares puccinianos. Se trata de una síntesis, y al mismo tiempo una ampliación, de la muestra Puccini e Lucca. “Quando sentirò la dolce nostalgia della mia terra nativa”, que tuvo lugar en Lucca en 2008, en ocasión del 150° aniversario del nacimiento del compositor, como conclusión de una investigación iniciada mucho tiempo antes, la cual había indagado sistemáticamente en los fondos documentales y bibliográficos de Lucca, realizando “incursiones” en los más importantes archivos y bibliotecas que conservan la memoria de la vida y de la producción de Giacomo Puccini, como el Archivo Ricordi, en primer lugar. A medida que la investigación progresaba, se hacía cada vez más evidente que, contrariamente a lo que comúnmente se pensaba, el trabajo de investigación en los fondos de Lucca era fundamental para reunir fuentes, noticias, puntos de vista relacionados no sólo con las primeras décadas de la vida del compositor sino también con los años posteriores. Surgía así la hipótesis, que se convertía cada vez más en un dato real, de que el vínculo entre Puccini y su ciudad natal no se hubiese cortado jamás.

En la muestra son muchas, y habrían podido ser muchas más, los testimonios de cómo Giacomo Puccini siguió interesándose por la vida, las noticias y la cultura de Lucca, interviniendo con frecuencia personalmente en favor de las instituciones ciudadanas. Por otro lado, en una relación de reciprocidad, son muchas, y habrían podido ser muchas más, las pruebas de cómo la ciudad y los ciudadanos sintieron y demostraron un profundo orgullo porque Giacomo Puccini hubiese nacido allí.

El reconocimiento resultó evidente de manera particular a partir del éxito de Edgar en el Teatro del Giglio en 1891. En los años de la formación importantes manifestaciones habían saludado la ejecución de algunos de sus trabajos, como el Mottetto per San Paolino y la Messa a 4 voci, pero desde un punto de vista, por llamarlo de algún modo, provincial: el viejo adagio «los hijos de los gatos agarran los ratones» usado en la reseña del primero de los dos, remite al joven Giacomo en su, si bien gloriosa, tradición familiar de cuatro generaciones de compositores dominantes en la ciudad, y las recomendaciones en la reseña de la segunda –estudiar los clásicos y sus predecesores– parecen anticipar un destino citadino. Con el éxito de Edgar, en cambio, Puccini era finalmente colocado, inclusive por sus conciudadanos, en otro contexto. El orgullo de haberlo visto nacer dictará en años subsiguientes afirmaciones muy significativas, aun en su torpeza, como: « Puccini es, entre los músicos vivos, el más mundial de todos».

Actualmente, las obras de Puccini se representan en los teatros de todo el mundo, pero es preciso recordar que las raíces de esta difusión capilar deben remitirse a la fuerte y constante promoción realizada por el editor Ricordi, con la activa participación del compositor. Y es precisamente con la amorosa y constante asistencia del compositor que salen a escena los estrenos absolutos de sus óperas, mientras que la elección de los teatros y de las ciudades en las cuales presentarlas se basaba en estrategias de la editorial.

Puccini aceptó de buen grado, y en algunos casos la solicitó, la praxis de ‘acompañar’ sus óperas inclusive en las reposiciones más importantes, tanto en Italia como en el exterior. Su compromiso en el montaje era siempre subrayado por la prensa, para destacar la calidad y la fidelidad de la ejecución.

Fue así que Puccini se convirtió en viajero. Si bien con frecuencia lo invadía la nostalgia del hogar, sacó gran provecho de sus viajes y tuvo muchas oportunidades para conocer otras realidades. No desperdició la ocasión de asistir a espectáculos y conciertos, siempre impulsado por el deseo de conocer.

Entre los viajes realizados por Puccini, el que realizara a la Argentina reviste una importancia particular por la duración de la estadía, del 23 de junio al 8 de agosto de 1905, por el carácter de Festival que el Teatro de la Ópera había querido dar a la temporada, por el cálido recibimiento y también por la abundante compensación que le procuró la invitación de la Empresa Nardi y Bonetti y la hospitalidad del diario La Prensa. La navegación a bordo del Savoia comenzó en Génova, con escala en Las Palmas y concluyó 22 días después, con la llegada a Buenos Aires, el 23 de junio. Los periódicos de Buenos Aires anunciaron la llegada de Puccini con artículos de presentación del compositor, y siguieron con pormenorizados relatos de cada detalle de su estadía, profusamente ilustrados con fotografías y caricaturas. Durante el Festival organizado por el Teatro de la Ópera se presentaron La bohème, Tosca, Manon Lescaut y Madama Butterfly, y se dio particular importancia a la primera representación absoluta de la tercera versión de Edgar. A su regreso a Italia, Puccini llevó consigo muchos regalos, diplomas oficiales y sobretodo un recuerdo placentero, como puede comprobarse a través de la correspondencia, que continuó por años, con Ernesto De Ure. Un regalo precioso lo dejó también él y fue un regalo musical, el Himno Escolar Dios y Patria que «La Prensa» publicó luego de su partida.

El Istituto Italiano di Cultura, fue fundado en 1940 bajo el nombre de “Centro Studi Italiani”. Cerrado durante la II Guerra Mundial, fue abierto nuevamente en su sede actual en 1952, con el nombre de “Centro Italiano di Studi”. Sólo unos años después, asumió el nombre actual, que identifica en 90 ciudades del mundo una oficina periférica del Ministerio de Asuntos Exteriores italiano, específicamente destinada a la promoción y la difusión de la cultura italiana. En 2001 se completaron unas obras de reestructuración y modernización que dieron al Istituto su aspecto actual.

Las específicas funciones del Istituto Italiano di Cultura son: entablar relaciones con instituciones, entidades y personas del mundo cultural y científico del país huésped; promover el conocimiento de la realidad italiana y favorecer los proyectos finalizados a la cooperación cultural y científica; proporcionar información sobre la vida cultural italiana y sus instituciones; promover eventos culturales y muestras; apoyar iniciativas para el desarrollo de la comunidad italiana, tanto para favorecer su integración en la sociedad huésped, como para conservar sus relaciones culturales con el país de origen; promover la difusión de la cultura italiana también con la colaboración de los lectores de italiano destinados a las universidades argentinas y de las universidades italianas especializadas en la enseñanza de la lengua.

El Istituto tiene una biblioteca que rebasa los 40.000 títulos. La sala multifuncional “Benedetto Croce” tuvo el honor de hospedar a conferencistas como Italo Calvino, Umberto Eco, Giorgio Bassani, Vittorio Gassman, Franco Zeffirelli, Sandro Pertini, Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo, Gianni Vattimo, entre otros.

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